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Schwartzman y Cañas también pasaron por la sala virtual de Desarrollo

El departamento de Desarrollo de la Asociación Argentina de Tenis continúa con su trabajo de seguimiento a los principales proyectos de nuestro país, a través de charlas virtuales con jugadores Sub 12, 14, 16, 18 e inserción, conducidas por los miembros del áreas y con la participación de jugadores profesionales.

 

Los últimos invitados fueron nada menos que Guillermo Cañas (para Sub 14 y 16) y Diego Schwartzman (con chicos de todas las categorías y sus entrenadores), quienes compartieron su experiencia y contestaron preguntas de los participantes. 

 

El actual número 13 del ranking ATP repasó sus inicios, cómo creció y maduró durante su etapa junior, en la que no era el más destacado de su camada. “Fueron momentos muy lindos, son etapas en las que uno no sabe si va a querer terminar jugando al tenis. Yo no era el mejor de mi camada hasta los 17 y 18 años, y trataba de ver qué hacían mejor los demás para mejorar, algo que todavía hago. Era muy preguntón, trataba de analizar, de ver mucho, y todas esas costumbres que adopté después me hicieron muy bien”, contó. 

 

También repasó aspectos puntuales de su juego, como por ejemplo la devolución de saque, rubro donde se destaca entre los mejores del circuito profesional (de acuerdo a las estadísticas de la ATP, en los últimos cuatro años terminó dentro del top 4, y en 2017 fue el mejor de todos): “Es lo que menos se ve, pero quizás es lo que mejor hago. Lo trabajé mucho, dependiendo el rival y la superficie voy creando métodos de devolución. Llevó mucho tiempo de práctica. La devolución, siempre que esté al alcance, es obligación meterla: que la pelota vaya del otro lado de la cancha”. 

 

Además, remarcó la preponderancia que tiene la parte física en la carrera de un tenista. “Lo físico es muy importante para sentirte bien y no lesionarte. Por ahí hay muchos que se relajan en ese aspecto, y a la larga eso sufren las consecuencias”. 

 

Por último, les recomendó a los chicos usar el tiempo de la cuarentena para aprender diferentes aspectos relacionados al tenis, aunque se detuvo en la importancia de “crearse rutinas, ver videos y entrenar como se pueda”. 

 

Cañas, ex Nº8 del ranking ATP, también pasó por la sala de Zoom donde compartió un extenso diálogo con los Sub 14 y 16 junto a sus entrenadores e integrantes del equipo de desarrollo de la AAT. 

 

El ex campeón del Masters en Toronto 2002 destacó el rol del entrenador: “No tuve muchos, unos cuatro, pero siempre digo que a mí Pablo Martín me enseñó a jugar al tenis. ¿Qué es jugar bien al tenis? Me enseñó a hacer, en los momentos de presión, las cosas que yo hacía bien. Mis márgenes de error bajaron muchísimo, y ahí me di cuenta realmente a qué jugaba. Mi patrón de juego estuvo marcado por lo que me enseñaron mis entrenadores a los 16, 17 años. Después Pablo, a los 21, me ayudó a entender las jugadas que hacía bien”.

 

Willy también habló de la motivación: “Creo que uno se tiene que mentir un poco a sí mismo. En el buen sentido. Porque te ayuda a convencerte de cosas que tal vez no son la realidad, pero que a lo mejor lo terminan siendo. Muchas veces uno siente en la cancha que no puede hacer nada bien, pero no sabe lo que le está pasando al otro. Por eso no hay que darle esa información al rival”. 

 

Y ejemplificó: “Recuerdo un partido contra (Thomas) Johanson en Las Vegas, había mucho viento y sentía que no podía meterla adentro. El partido estaba 3-3 y en un momento veo que él se quejaba porque no podía meterla. Ahí me callé, me convencí de que estaba mejor que él y terminé ganando el partido (fue 6-3, 7-6, en marzo de 2008). 

 

Bajo esa misma línea, Cañas remarcó que “en el tenis, nunca nadie te puede decir que no podés llegar”, que “el trabajo es la herramienta para conseguirlo” y que “el entrenamiento es lo más importante, porque es donde te preparás bien para rendir en la competencia”.

 

Por esta misma sala ya habían pasado Leonardo Mayer, Guido Pella y Gustavo Marcaccio, mientras el experto en neurociencias Estanislao Bachrach realiza junto a los chicos un trabajo de seis semanas.